Hoy queremos hablar del proyecto de Jiménez Landi y de su apuesta por una variedad olvidada en una zona ignorada para la elaboración de vinos, donde los viñedos viejos han permanecido durante décadas sin darles gran valor.
Hoy gracias al empeño de enólogos como el caso que nos ocupa, empiezan a resurgir variedades capaces de mostrar la tipicidad de la zona donde se hallan.
Los vinos de Jiménez Landi, Cantos del Diablo, Fin del Mundo y Ataulfo. Tres pequeñas vinificaciones, apenas unos 500l, de parcelas de garnacha vieja en vaso, bajo el marco de otra Denominación de Origen, Méntrida, desconsiderada y desconocida hasta hoy por el público en general. Tres vinos que son un retrato calcado de su entorno (terruño, microclima, altitud y vegetación), y que nos explican perfectamente cómo las diferencias entre esas variables originan vinos con distintos personalidad y carácter.
En la sierra de San Vicente, a una altitud que oscila entre los 750 y los 800 metros, tienen 7 pequeñas parcelas que suman un total de 8 hectáreas de Garnacha de más de 60 años en vaso cultivadas de forma ecológica y usando prácticas biodinámicas.
Elaboraciones con maceración pre-fermentativa en frío de 7 días, uva entera con raspón, pisado con pies para no utilizar bombas, crianza de 14 meses sobre lías, son las características definitorias de Cantos del Diablo, Fin del mundo y Ataulfo.
Aquí tanto Jose como Daniel emprendieron su proyecto con el objetivo de obtener la máxima expresión del terruño y del viñedo, en concreto, de la Garnacha.
Después de Piélago expresión de la garnacha de diferentes parcelas, Cantos del Diablo forma parte de una trilogía de vinos que tienen en común todo: variedad, clima, suelo, tipo de elaboración, pero que se diferencia en la orientación, es decir, en la exposición al sol. Este tiene orientación Sur-Este.
Pequeña vinificación, apenas unos 500l, de parcelas de garnacha vieja en vaso de 60 años.
Destacar el pisado de la uva para favorecer la extracción, fermentación maloláctica natural en barricas, crianza sobre lías y 14 meses en barricas de roble francés de 225 litros.
Color parece un rojo picota oscuro pero no puedo pronunciarme correctamente ya que lo probé en el salón de los mejores vinos de España y la iluminación de la mesa no era muy buena.
Me llamó la atención los aromas a zarzamora tanto a la fruta como a los aromas verdes de las hojas, tierra, piedra que me traslada a muchos momentos en el castañar de mi madre, y es que está localizado apenas a 500 m de la parcela en El Real de San Vicente. La madera casi inapreciable en nariz, estupendamente oculta.
Con el tiempo, los aromas frutales dejan paso a la mineralidad, a aromas a tierra, a matorral, a tomillo.
Entrada agradable, muy equilibrado, de paso medio, con taninos maduros y presentes, madera bien integrada. Un vino persistente y con unos recuerdos minerales y terrosos.
Un vino fantástico para tomar con platos de caza, guisos de cuchara, platos de puchero.
Ficha del vino:
Bodegas: Jiménez Landi
DO Méntrida
Variedad: Garnacha vieja.
Crianza: Fermentación maloláctica en barrica y crianza sobre lías durante 14 meses en barrica de roble francés de 500l.
PVP apróximado: 40€.
Vino Fin del Mundo 2008 de Bodegas Jiménez Landi
Vino Ataulfos 2008 de Bodegas Jiménez Landi








