Cuando compramos un producto en el mercado, siempre debemos mirar la fecha de caducidad del producto. Pero, en el caso de la etiqueta del huevo, observamos decenas de datos que no sabemos de dónde proceden. Ésta supone la mejor garantía de calidad y seguridad que los productores pueden ofrecernos, siempre y cuando podamos descifrarla.

Dicha información ayuda no solo a conocer el recorrido realizado por los huevos desde la granja de producción hasta su mesa, sino también a manipularlos y consumirlos correctamente. Unas recomendaciones gracias a las que podemos aprovechar todas sus propiedades.
Para explicar cómo se produce este alimento tan cotidiano y a la vez desconocido, la Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos (INPROVO) está llevando a cabo la campaña El huevo, de etiqueta.
Según los últimos datos de la encuesta Huevómetro, realizada por la misma organización para medir el conocimiento de la población española sobre la producción del huevo, su marcado y etiquetado, revelaron que el 63% de los consumidores asegura leer la información que aparece en la etiqueta de los productos envasados. Sin embargo, en el caso de los huevos el porcentaje que no la lee es mayor.
¿Quién entiende los elementos de la etiqueta del huevo? ¡Sigue leyendo para acabar con ese interrogante!

1. Los envases de huevos frescos cuentan con la distinción de “Categoría A” en su etiqueta, es decir, que indica que son aptos para consumo humano y presentan una cáscara limpia e intacta.
2. Además, en el envase también encontramos un consejo de conservación en frío, para mantener toda la frescura de los huevos hasta el momento de su utilización y la fecha de consumo preferente, que es 28 días después de la puesta (no la confundas con la fecha de caducidad).
3. La etiqueta nos informa, además, de la clase de peso (S, M, L o XL) así como del número de huevos que contiene el envase, aunque esto es opcional si estos pueden contar desde el exterior.
4. La forma de cría de las gallinas (en jaula, en suelo, camperas o de producción ecológica) debe aparecer en un lugar visible, junto con la explicación del código marcado en la cáscara del huevo (sistema de producción y lugar de origen).
5. En el envase encontramos la identificación de la empresa que ha embalado o comercializado los huevos y el número de registro del centro de embalaje.
6. La etiqueta puede incluir, además, información más detallada sobre el método de cría, la fecha de puesta, la alimentación de la gallina o la composición nutritiva del huevo.
Como puedes ver en la infografía, hay muchos datos que, con seguridad, desconocías y que no son tan difíciles de descifrar, teniendo en cuenta las pautas que te hemos dado. ¿Qué te parece?






