Como un domingo más, en mi tarde de lectura, he encontrado algo que no tiene nada que ver con la crisis, y si me apuras, algo que nos puede ayudar a ver el panorama con mas alegría…
Leyendo el blog directoalpaladar he dado con una bebida curiosa: la hidromiel también conocido como vino de miel, es una bebida alcohólica fermentada a base de miel y agua, que alcanza cierta graduación alcohólica. Ya se conocía hace más de 2000 años, como se ha visto en escritos sagrados de la antigüedad. En la Grecia clásica se conocía como melikraton y los romanos imitaron esta costumbre, a veces incluso mezclando con vinos que endulzaban de esta manera. Su elaboración, una vez mezclada la miel con el agua, es compleja, ya que muchas veces se hace necesaria la adición de fermentos del vino para que se complete la fermentación, que puede durar hasta dos años en barricas de madera. En la calidad de esta bebida influye mucho el tipo de miel utilizada, que debe ser clara y de sabor muy dulce, como la miel de trébol. La fermentación depende en gran medida de la temperatura ambiente, que los primeros días debe ser alta. Además era costumbre aromatizarla con especias e hierbas variadas, como corteza de árboles, anís, hojas de té, canela, etc.

Como curiosidad historica, en el siglo XVI existía la tradición de dar hidromiel a las parejas recién casadas durante un mes lunar tras la boda, para conseguir un hijo varón. De aquí el nombre de “luna de miel” que se ha conservado hasta nuestros días.
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